
Nace, hazte nuevamente sólo para mí,
hasta tus formas, convierte toda tu verdad,
abrázame, entrégame tu infinita sensibilidad.
Pecas, no sabes cuanto deseo llamarte así,
ven aquí, a quedarte para siempre dentro de mí,
mira las olas tormentosas como escapan de mis ojos,
es el ensueño palabra sensación en mi mente,
busca dejarte claro que te desea intensamente.
Sólo ven, dame el regalo que es su esencia,
que descoloca todo lo que soy, a quien soy.
Acércate a tu manera, que estremece,
quiero hablarte de ironías, que me hagas compañía,
no se trata de la usada y vil palabra llamada utopía.
Es tu presencia, y tu estar sereno,
que transforma a la bestia en dulces melodías,
te necesito, te pienso extrañamente,
nadie advirtió naturalezas diferentes,
que son la tuya y la mía, dos reflejos,
grabados paralelamente, sobre un espejo,
que sólo llega al más absoluto incomprendimiento.
Y por qué no, aún no sé quien escribe,
ni mucho menos conosco, la majestuosidad enigmática,
que encierra tu cuerpo, el cual deseo fisurar,
para aventurarme, y vivenciar.
