lunes, 10 de mayo de 2010

Sólo de Veinte



No hay nada más que decir.
El mito habla de sólo Veinte.



Veinte para acariciar el lomo de mi fiel perro amigo en las noches más frías.
Veinte para recordar a una mujer virtuosa, que aún después de la muerte sigue acompañando a muchas vidas, Doña Julia Violeta Echeverría Soto.
Veinte para escribir un nuevo texto permisivo, de carácter emotivo.
Veinte para escapar en un tren con el rumbo perdido, junto a la mujer que hace suyo este sentido.
Veinte para aceptar que soy de carne y huesos, frente a un resfrío también soy propenso.
Veinte para imaginar una estadía en el cielo, para cualquier mortal sería un gran anhelo.
Veinte para predecir lo que tu boca oculta pero tus dos grandes ojos mielosos quieren decirme.
Veinte para descubrir un nuevo mundo junto a tu dulce e irremplazable compañía.
Veinte para beber una amarga cerveza, dando rienda suelta a los pájaros sobre mi cabeza.
Veinte para militar en partido revolucionario del consultar para luego de una forma implacable y correcta actuar.
Veinte para querer sin condiciones, mucho menos limite alguno.
Veinte para construir un castillo en las rocas y no en la dispersa arena del mar.
Veinte para recuperar tiempos perdidos, afectos sencillos los más grandes motivos.
Veinte para abrazar a un forastero amigo, que ha partido afuera para cumplir un sueño.
Veinte para prometer que todo…todo estará bien.