martes, 24 de noviembre de 2009

Complices


Es el mundo que no duerme, como un niño de dos,
Luces tenues en una penetrante habitación,
Fuego de su ardor, clamor de su sudor,
Completamente recorre todo su esplendor,
Mariposas de colores en tu cintura,
Las enredaderas bajan hasta la locura,
Silencio perpetuo, ellos no pueden saberlo,
Facciones descompuestas, olvidas el pudor,
Si, si... ya sé donde creo va a parar esto.

Tranquila dulzura, no comas que no ayunas,
No mires hacia arriba que inocente es la luna,
Sigue así, que en el punto eres todo para mí,
No aferres tus manos a las plumas del colchón,
Entrelaza tus dedos, como me entregaste tu ilución,
Ya dí palabras primor que no existe nadie alrededor,
Sabes hacerlo, tú avísame, que por ahora soy tu servidor,
Bonitos rizos, cuidado vamos directo al piso,
Que no pase por tu mente, de comida, quizás un guiso,
Volvamos a lo nuestro, me fascina tu intelecto,
Apunta directo, para un alto impacto yo estoy hecho.

Que la ventana está abierta, cambia esa posición,
Los pájaros cantan se deleitan con la unión,
Tocaste el agua con tus piernas, muy fresca sensación,
Recuéstate y que la sabana dibuje tu figura.
¿Duermes ya cariño mío?
Extrañamente ahora tu rostro solo brinda profunda ternura.

lunes, 23 de noviembre de 2009

El Paciente


Por el principio ya no, olvide a propósito como ordenarlo,
que no hay peor remedio, que sentirse uno menos,
eres palabra muy justa aunque tu estés muy lejos,
no le importa a la vida si eres Ingeniero o si eres bohemio,
porque el café no me sabe como en mis días más plenos,
a veces es muy largo camino, tormentoso y frío trecho,
tengo la escusa perfecta para no mirar de frente al cielo,
no soy de estos tiempos, el mundo me es ajeno,
cuando abro la ventana, en el árbol un pájaro menos,
tu falda en el viento, ansiosa, busca emociones,
el taxi, los diarios, artículos varios,
palabras tocantes, que se disfrazan de intención,
tu limitante ternura, mis manos en tu cintura,
como lo dije una vez no creo ser la buena fortuna,
promesas versátiles, todas estas no están a mi alcance,
en noches lluviosas no hay ases del aire,
fabricantes ni los dulces los hacen para mí como antes.

jueves, 12 de noviembre de 2009

La Espera




La mira pasear en domingos, después de la iglesia,
llena de aire su pecho, revelando tontamente su pudor,
siguiendo sus pasos, tiernamente esta al acecho.
Porque ante ti, es tu más fiel testigo y defensor,
que prefirió completamente el vacío de su mente,
capturaste de por vida, toda su atención.
A esta vil manía, al minutero del reloj se aferro.

Por las noches así mismo se decía.
Su mirada busca anhelos, hoy sin fruto y prosiguió,
la única hoja suicida en el árbol, que cae sin transito,
admira sus manos porque en ellas atrapa el viento,
fuertemente grita alma mía la vos en su interior,
dime tu por donde vienes, no habrá nada más en cuestión,
para un cobarde que no habla, eres tu su más grande ilusión.

En la espera de los años busco consuelo, se refugió,
no fue más a su iglesia, se apartó completamente de ellos,
tardanza maldita, ahora el te odia,
pero como siempre te necesita.






domingo, 8 de noviembre de 2009

El permiso




Desde que nació lleva el mismo cuerpo, lleva el mismo nombre.
Es un hecho que su naturaleza es extraña y completamente diferente a lo normal.
Tildado por otros como la especie que en su paso deja huellas que lo recuerdan y que nadie con facilidad puede borrar.
Al mismo tiempo se deleitan con solo mirar, es que cautiva su presencia, aunque siempre en silencio está, sin duda es su esencia verdadera capaz de dominar a la más temible fiera.
Porque su semblante tachado de perfección puede esconder pensamientos, ni mucho menos deja que individuo alguno penetre sus afectos.

Con unas sencillas, más que nada con unas educadas buenas noches, saludó.
Así de esta forma permitió la entrada de sus pensamientos, hasta el centro de su pecho, solo le bastaba escuchar con claridad lo que realmente susurraba el sentimiento.
Y dio comienzo a la persecución más indómita, desalmada, en donde un hombre puede verse involucrado, enfrentarse a lo que realmente es o ha dejado de ser.
No existe vestigio alguno de cuando y en que lugar partió esta penetrante búsqueda, solo se sabe que duro toda una larga vida, y sin duda después de esta vida prosiguió.

A ti que posas los ojos en estas líneas.
No hay excepción alguna, más que el.
Tu lo advertiste y desde entonces habita los espacios de tu memoria.
¿Recuerdas ya el nombre, la figura de este singular hombre?