
Es el mundo que no duerme, como un niño de dos,
Luces tenues en una penetrante habitación,
Fuego de su ardor, clamor de su sudor,
Completamente recorre todo su esplendor,
Mariposas de colores en tu cintura,
Las enredaderas bajan hasta la locura,
Silencio perpetuo, ellos no pueden saberlo,
Facciones descompuestas, olvidas el pudor,
Si, si... ya sé donde creo va a parar esto.
Tranquila dulzura, no comas que no ayunas,
No mires hacia arriba que inocente es la luna,
Sigue así, que en el punto eres todo para mí,
No aferres tus manos a las plumas del colchón,
Entrelaza tus dedos, como me entregaste tu ilución,
Ya dí palabras primor que no existe nadie alrededor,
Sabes hacerlo, tú avísame, que por ahora soy tu servidor,
Bonitos rizos, cuidado vamos directo al piso,
Que no pase por tu mente, de comida, quizás un guiso,
Volvamos a lo nuestro, me fascina tu intelecto,
Apunta directo, para un alto impacto yo estoy hecho.
Que la ventana está abierta, cambia esa posición,
Los pájaros cantan se deleitan con la unión,
Tocaste el agua con tus piernas, muy fresca sensación,
Recuéstate y que la sabana dibuje tu figura.
¿Duermes ya cariño mío?
Extrañamente ahora tu rostro solo brinda profunda ternura.


