
La mira pasear en domingos, después de la iglesia,
llena de aire su pecho, revelando tontamente su pudor,
siguiendo sus pasos, tiernamente esta al acecho.
Porque ante ti, es tu más fiel testigo y defensor,
que prefirió completamente el vacío de su mente,
capturaste de por vida, toda su atención.
A esta vil manía, al minutero del reloj se aferro.
Por las noches así mismo se decía.
Su mirada busca anhelos, hoy sin fruto y prosiguió,
la única hoja suicida en el árbol, que cae sin transito,
admira sus manos porque en ellas atrapa el viento,
fuertemente grita alma mía la vos en su interior,
dime tu por donde vienes, no habrá nada más en cuestión,
para un cobarde que no habla, eres tu su más grande ilusión.
En la espera de los años busco consuelo, se refugió,
no fue más a su iglesia, se apartó completamente de ellos,
tardanza maldita, ahora el te odia,
pero como siempre te necesita.
llena de aire su pecho, revelando tontamente su pudor,
siguiendo sus pasos, tiernamente esta al acecho.
Porque ante ti, es tu más fiel testigo y defensor,
que prefirió completamente el vacío de su mente,
capturaste de por vida, toda su atención.
A esta vil manía, al minutero del reloj se aferro.
Por las noches así mismo se decía.
Su mirada busca anhelos, hoy sin fruto y prosiguió,
la única hoja suicida en el árbol, que cae sin transito,
admira sus manos porque en ellas atrapa el viento,
fuertemente grita alma mía la vos en su interior,
dime tu por donde vienes, no habrá nada más en cuestión,
para un cobarde que no habla, eres tu su más grande ilusión.
En la espera de los años busco consuelo, se refugió,
no fue más a su iglesia, se apartó completamente de ellos,
tardanza maldita, ahora el te odia,
pero como siempre te necesita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario