
Flagelo de sus labios posiblemente he sido, sentimientos alborotados por el éxtasis de aquel momento, se meten en el interior de éste cuerpo. Y soy cazador descuidado que tendiendo trampas llega, pasa y se va, para luego verse víctima de propios engaños puestos por él en su camino, torturado por actos que sin querer pudo haber cometido. No!
El hace lo que desea hacer, de eso estoy seguro, de seguro es todo un Don inmaduro.
: Con todo estas cosas que me cuentas José Miguel, no recuerdo.
¿Qué clase de niño me dijiste pretendías volver a ser?
: Te digo hoy, que el volver a asombrarse de lo que existe en ésta tierra busca, sonrisas de cálidos colores con las cuales no podía parar de ser feliz también debe de buscar, pequeño aguanta.
Será gran respiro, la ocasión perfecta de probar a éste gastado y oxidado pero al mismo tiempo noble e impetuoso corazón. Es que ya está mi playa vacía y mi noche completamente desierta está; la multitud que amo tomará el silencio como hermosas y guiadoras palabras cuando a mí se refieran, es su silencio tan obviamente sutil, que mi cuerpo, mi mente buscan cobijarse del bullicio que otros y yo también hemos provocado. Comenzar a observar, ahora no presuroso de mis pasos, al contrario cauteloso y que la esencia misma, haga el resto de éste nuevo camino, donde no quiero trampeo de mala calaña.
Y me depara.
Mi naturaleza no es ingrata, abrazos, risas, besos, es ese sentimiento que tú has vivido, y que con sólo tratar de hilvanarlo en unas simples frases jamás se ha podido, se trata de hacerlo parte tuyo. Es que son tan simples los contactos y engrándesedores los que he vivido, y en todo momento, es la felicidad que no es eterna ni constante, sólo llega por momentitos fugases que puedes hacerlos si tú quieres eternos. Que corran largas y agridulces lágrimas por mis mejillas, ahora ellas quizás también desean al igual que mi interior salir, para toparse por primera vez con la luz, luz que te ciega, la que hace placentero que vacías tu interior, que tratas de dejar atrás y olvidar.
Si alguien extiende su mano, tómala con fuerza, cierra tus ojos y disfruta el contacto,
otro que quiere, que desea, que se esfuerza por abrazarte, extiende hacia el tus brazos y hazlo tuyo toca sus formas con simpleza, siente su humanidad para así luego recibir con gozo el exisíto e intenso aroma que trae de regalo su piel.
El hace lo que desea hacer, de eso estoy seguro, de seguro es todo un Don inmaduro.
: Con todo estas cosas que me cuentas José Miguel, no recuerdo.
¿Qué clase de niño me dijiste pretendías volver a ser?
: Te digo hoy, que el volver a asombrarse de lo que existe en ésta tierra busca, sonrisas de cálidos colores con las cuales no podía parar de ser feliz también debe de buscar, pequeño aguanta.
Será gran respiro, la ocasión perfecta de probar a éste gastado y oxidado pero al mismo tiempo noble e impetuoso corazón. Es que ya está mi playa vacía y mi noche completamente desierta está; la multitud que amo tomará el silencio como hermosas y guiadoras palabras cuando a mí se refieran, es su silencio tan obviamente sutil, que mi cuerpo, mi mente buscan cobijarse del bullicio que otros y yo también hemos provocado. Comenzar a observar, ahora no presuroso de mis pasos, al contrario cauteloso y que la esencia misma, haga el resto de éste nuevo camino, donde no quiero trampeo de mala calaña.
Y me depara.
Mi naturaleza no es ingrata, abrazos, risas, besos, es ese sentimiento que tú has vivido, y que con sólo tratar de hilvanarlo en unas simples frases jamás se ha podido, se trata de hacerlo parte tuyo. Es que son tan simples los contactos y engrándesedores los que he vivido, y en todo momento, es la felicidad que no es eterna ni constante, sólo llega por momentitos fugases que puedes hacerlos si tú quieres eternos. Que corran largas y agridulces lágrimas por mis mejillas, ahora ellas quizás también desean al igual que mi interior salir, para toparse por primera vez con la luz, luz que te ciega, la que hace placentero que vacías tu interior, que tratas de dejar atrás y olvidar.
Si alguien extiende su mano, tómala con fuerza, cierra tus ojos y disfruta el contacto,
otro que quiere, que desea, que se esfuerza por abrazarte, extiende hacia el tus brazos y hazlo tuyo toca sus formas con simpleza, siente su humanidad para así luego recibir con gozo el exisíto e intenso aroma que trae de regalo su piel.
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